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jueves, 10 de enero de 2013

Volver a casa


Dicen que no hay números exactos, pero aún así no tenemos cara. Callejeros viajeros se encarga de ponerlas, pero sólo muestra la parte divertida de todo esto.

Tiene sus momentos complicados. Esto no es España ni mucho menos, y el calor de la gente del sur se echa demasiado en falta. Pero lo mejor de estar fuera es cuando vuelves a casa. Cuando vuelves por Navidad. Esa sensación que te recorre cuando pones un pie en el aeropuerto y ya comienzas a percibir el olor de casa en tu mente. Cuando te acercas a la ventanilla y dejas la maleta llena de regalos para recibir tu tarjeta de embarque. 
Paseas tranquilamente por las tiendas que inundan el aeropuerto. Decides tomar un café y leer un poco de esa novela que te tiene tan enganchada, pero no puedes concentrarte realmente. Ves a la gente pasar y comienzas a percibir el sitio donde estás como extraño, volviendo a sentirte muy cerca de tu tierra aunque aún estés a miles de kilómetros.
Es relativamente fácil y barato viajar para emprender una aventura en otro país y sabes que al menos una vez al año irás a ver a los tuyos, pero comienzas a sentirte lejos de ellos cuando estás en el aeropuerto. Sólo 4 horas y estarás en casa, las 4 horas más largas en mucho tiempo.


Recuerdas el olor a las lentejas y al arroz con leche de tu madre que te tiene preparados para cuando llegues. Las cenas de Navidad que tanta pereza les dan a algunos se vuelven un momento que imaginas una y otra vez en tu cabeza. La sopa y carne que no se prueban porque todo el mundo está lleno gracias a los entrantes que puso tu abuela dejando la mesa sin un huequito libre. Empezar a cenar a las 11 de la noche como buena familia andaluza que no para de charlar en la cocina cuando todos van llegando, ya que es el centro de cada reunión familiar. Mi abuela siempre se pregunta el porqué. El coñac haciendo de las suyas entre mis tios y las caipirinhas fluyendo entre los jóvenes. Partidas al trivial y al scattergories que acaban con controversia, y rondas al SingStar en las que ganan los que menos oido tienen.
 Olvidar las cenas a las 6 y media de la tarde para pasar a ocuparlas con café y buena compañía entre amigos. Barbacoas al sol y paseos por la playa.

Todo eso mientras te alejas de la cerveza negra y tanta gente increible que has conocido compartiendo unas pintas. Dejando el puré de patatas para volver a comer patatas fritas, relegando las manzanas a los postres y no mezclándolas con la carne en forma de salsa. 

Tu asiento está justo en el ala, pegado a la ventana. Puedes ver la pista de aterrizaje y la lluvia cayendo sin cesar sobre la ventana. El piloto anuncia el despegue y el niño de al lado te ofrece un caramelo. Lo aceptas y entablas una conversación con él. Le gusta ir a España en Navidad. Le gustan los Reyes Magos y coger caramelos por las calles de la ciudad la noche antes. 

El avión comienza a moverse, cogiendo más velocidad a cada segundo. Antes de que te des cuenta ha despegado y te encuentras entre nubes sin poder ver nada. Pero son sólo dos minutos. 

Al segundo siguiente puedes ver una capa de nubes que se extiende bajo el avión y el sol brillando en el cielo. Ya no hay lluvia. El sol esta ahí para acompañarte hasta el sur. Hogar, dulce hogar.



sábado, 8 de diciembre de 2012

El sexto sentido

Me gustaría que veais este video que dura muy poquito. Se trata del comienzo de una película que ví hace poco. No demasiado buena. Siendo totalmente sincera bastante mala, pero al caso nos viene al pelo.



Si tenemos nuestro más básico sentido común, que nos dice que no, y además un sexto, que nos indica claramente que la presa que nos estamos fijando nos va a llevar de cabeza al fracaso, ¿por qué nos empeñamos en seguir apostando por algo que está claro que nos va a llevar por las calles de la amargura?
¿Masoquismo? Pero desde luego, no el tipo de masoquismo que estamos todas devorando en la trilogia  de nuestro más que sublime amante soñado: Christian Grey.

Es algo que no aprendemos. Además de ponerle más empeño cuando todas las señales del universo nos mandan un NO que vería hasta el más obtuso, siempre volvemos al mismo patrón de comportamiento.
Tengo una amiga que siempre se fija en aquellos hombres que muestran claramente que se van a acostar con ella y adiós muy buenas. Otra, siempre se fija en esos chicos buenos con los que puedes tener una relación y de hecho, eso es lo que buscan en una mujer. Y aquí no veréis el problema, pero lo veréis si os explico que ella no quiere una relación ahora mismo y con todo áquel que se acuesta acaba babeando por ella y pidiéndole una oportunidad. Os aseguro que no estoy exagerando.

Todas tenemos un patrón, un talón de aquiles, un tipo de hombre del que nos sentimos atraídas sin ningún remedio. Pensad un poco en ello y veréis como llevo razón.

¿Por qué nos negamos en escuchar a nuestro sexto sentido? ¿Por qué siempre tenemos que acabar las historias con una amiga diciéndonos: "no era para ti", "no ha sabido valorarte" y otras declaraciones de ese tipo? ¿No lo sabíamos ya nosotras en el fondo? 

  

jueves, 25 de octubre de 2012

We think we have time

No se cuál fue el punto exacto en el que me decidí a irme. No sé cuáles fueron exactamente los acontecimientos que me llevaron a ello.
Dandole vueltas, creo que he llegado a una aproximación. Aunque nunca llegaré a saber qué me trajo hasta aquí.

Quizás fue ver que el principal problema que tenemos todos es pensar que tenemos tiempo y una larga vida por delante. "No puedo morirme sin..." pero vamos posponiendo esos puntos suspensivos hasta encontrar el momento idóneo, si es que llegamos alguna vez a encontrarlo.

Una persona muy especial siempre soñó con ir a Egipto, pero siempre lo pospuso. Aquella marcha injusta de esa persona me hizo ver demasiadas cosas de golpe. Hizo que ese pensamiento latente que tenemos todos y que nos dice que la vida es corta y tenemos que aprovechar, o como otros lo conocen, carpe diem, pasara a manifestarse cada día en mi cabeza.
Seguro que hay algo que quieres hacer, pero crees que aún es pronto y que debes esperar a reunir ciertas condiciones para lanzarte a ello. Es una idea abstracta que tienes en tu cabeza; un sueño, una meta que no sabes cómo lograr pero que te haría inmensamente feliz si llegaras a ella.
En cada caso será algo diferente, estoy completamente segura.

En mi cabeza siempre estuvo la idea de no querer ser una chica más, que vive siempre en la misma ciudad y que sigue los pasos típicos: carrera, trabajo, novio, coche, piso, boda, niños.
Conocer gente de todas partes del mundo, viajar, ver otras culturas y no parar de sorprenderme con todo ello. Ese es mi sueño. Esa es la vida que quiero. Eso es lo que debía hacer para sentir que estaba haciendo algo que tenía sentido para mi.


viernes, 12 de octubre de 2012

El cambio de chip

Llega un momento en el que te planteas hacia dónde vas y qué quieres. Y te ves parada y percibes que no estás haciendo nada, aunque aparentemente no estés quieta en todo el día.

No ocurre nada fuera de lo común en tu vida. Todo va por el camino menos complicado y llano. Sin riesgos, ni las aventuras que ello supone.  Tienes una vida normal, como la de todo el mundo. Los estudios van bien, pasas buenos ratos con los amigos en tu ciudad de siempre y en la familia va todo bien.

Hasta que empiezan a producirse acontecimientos que te trastocan todo y en tu cabeza se enciende la chispa. Ya no hay vuelta atrás, y estás decidida a hacer algo DIFERENTE, ARRIESGADO. Algo que te permita cambiar de vida y tomar un camino totalmente diferente al que llevabas hasta ahora.

Vengo con ganas de volver a escribir, porque ahora sí tengo cosas que contrar. Empezando por descubrir que acontecimientos hicieron que mi chip cambiara y me enredara en la aventura de abandonar España, para buscar un futuro algo más prometedor que el que se me venía encima.

sábado, 14 de abril de 2012

Toda crisis plantea una serie de amenazas y oportunidades,
está motivada por unas causas concretas y dibuja
un panorama posterior incierto –que puede ser negativo o
positivo–, pero, en cualquier caso, necesariamente diferente
del estado inicial.

jueves, 15 de marzo de 2012

Recuerdos de borrachera


He estado pensando en futuros nuevos inventos que sean realmente de utilidad para la raza humana, y la femenina en particular.

Se me ha ocurrido uno que me vendría de perlas. A mí y a más de una: quiero que alguien invente un alcoholímetro para el móvil y que lo bloquee cuando detecte que estamos ebrios.

Puede ser que necesitemos el móvil cuando estamos en estado etílico para llamar a un taxi o algún amigo que haga la función de tal; por no mencionar al 112.
Pero la mayoría de los casos en los que empleamos el móvil cuando nos encontramos en estado lamentable, provocarán nuestro arrepentimiento a la mañana siguiente.

Hace unos años su uso no pasaba del famoso guarritoque, mensaje ininteligible o, en casos más particulares, la llamada del ahorro.
Ahora con internet podemos joderla aún más. Y lo que es peor, va a quedar registrado para que al día siguiente podamos hundirnos en nuestra propia mierda.
Me refiero al plus que le hemos añadido, como el uso de redes sociales y aplicaciones para mensajería instantánea.
Privados con una extensión considerable o mensajes por Whatsapp que pueden llegar a la persona errónea, o incluso a la que queríamos que llegara, lo que puede resultar más bochornoso aún.

Porque tú estás alcoholizada perdida. En ese momento te parece todo color de rosa o tienes un calentón increible encima, magnificado por la ingesta de alcohol.
Envias mensajes que, ni que decir tiene, nunca se te hubiera pasado por la cabeza enviarlos en cualquier otro momento; véase viendo la tele o viajando en el autobús.
Y al día siguiente, te levantas y ves que tu móvil parpadea. Pero te vas de la cama al sofá y de ahí no te mueves hasta la noche.
Creedme, yo al menos, no quiero ni ver la contestaciones. Y cuando se acerca el fatídico e ineludible momento en que tienes que coger el móvil, hago un visto y no visto, y elimino corriendo la conversación.
No me gusta que nadie me recuerde cómo fue mi borrachera, las cosas que dije o qué hice. Se lo advierto a todos. No me gustan las llamaditas telefónicas para comentar la jugada de la noche anterior.
¿Por qué tiene que venir el puñetero móvil a saltarse mis reglas?


Enlace

lunes, 23 de enero de 2012

La importancia del marketing personal


No es sólo que el marketing personal sea importante, sino que es algo de primer orden que debería ser tenido en cuenta a la hora de intentar establecer relaciones a medio/largo plazo con cualquier persona del mundo mundial.
Debe ser bien aplicado. No escatimes en ello. Somos seres sociales y eso contribuye a nuestra felicidad.
Aparte de que como bloggers, twitteros o cualquier actividad que desarrollemos en redes sociales, debemos saber vendernos, también es importante que lo sepamos hacer cada día. Nuestra marca personal es importante ya que nos movemos en un entorno muy competitivo, donde somos casi calcos unos de otros.
Pero la razón más importante para aplicar el marketing personal es ganarnos la confianza de los demás. Y es que, las primeras impresiones son demasiado importantes.
Una vez que alguien se ha ganado, con méritos, una posición en nuestra cabecita es muy complicado que ésta cambie. Y más si la posición es bastante desfavorable.
Y no comparto que la primera impresión se cree en un minuto, aunque coincido con muchos en que el primer minuto es muy importante. Pero la primera semana o los primeros contactos son decisivos.



No suena demasiado coherente que alguien que llega de nuevo a un grupo, mire mal o haga comentarios que produzcan en los demás sensación de inferioridad. No es un comportamiento que encaje con la intención de "hacer nuevos amigos".
Esas personas tienen un grave problema con la aplicación del marketing personal. Quizás deberían tomar un par de clases prácticas. No es ser hipócrita señores, es saber establecer relaciones sociales con cierto éxito.
O es que si todos los coches van en dirección contraria a la tuya... ¿todos están equivocados?

martes, 17 de enero de 2012

Los follamigos



Son peligrosos. Así que tienes que asegurarte de buscarte a alguien que sólo valga para sexo. Si no es así, acabará la cosa retorciéndose y creéme, que no serás la que salga bien parada.
Tienes que tener claro qué quieres de esa relación tan extraña. Así que el término follaamigos no es el correcto. Sois folla-algo. Pero de amigos, nanai de la china.
Olvídate de ver pelis ñoñas, para eso tienes a tus amigas. Y de ir a comprar ropa con él, tu amigo el gay puede desempeñar muy bien esa tarea y probablemente lo haga con más estilo que el folla-algo. Si folla bien, no pidas encima que vista bien. No te pases de lista. Una vez me busqué uno monísimo que vestía de muerte y no valía para nada relacionado con el sexo, aunque yo como buena personal trainer me empeñé en sacar lo mejor de él. Aunque fue todo un fracaso.
Tampoco te empeñes en contarle tus problemas o aspiraciones más ocultas. Para eso te repito, ya están tus amigas. Aprovéchalas, en serio. Son el mejor tesoro del mundo. Te valorarán siempre más y mejor que cualquier folla-algo.

Aseguraros bien de que el sexo sea algo básico en su vida. No tengáis tan mal ojo como el que yo tuve. Que me busqué justo al soñador que quería enamorarse locamente, pero estaba algo frustrado. No consideraba el sexo como una necesidad básica para la vida y yo pringué la marrana.
Me sentía como un tío y he de decir que me gustó la experiencia aunque fue desesperante intentar constantemente llevarte al huerto a alguien que se resistía. Joder, ni que practicar sexo fuera pecado. Debido a ello, me he vuelto más fácil que antes y me hago menos de rogar. Aunque, sin duda, se lo tienen que seguir currando un poco para tener algo si no estoy que me subo por las paredes, que es cuando me vuelvo una blandurria.

Fue la historia de cómo yo quería un folla-algo y él se empeñaba en encontrar en mi a una persona que le maravillara y de la que lograra enamorarse. Había paseos, tardes de charlas, playa, excursiones,cenas... y yo cedía. Esperando que al final de la noche llevara su coche al descampado más cercano o a la playa para poder pasar al fin a la acción tan deseada por mí durante toooooodo el maldito día. Y nada, estaba cansado. Salía para verme, pero le molaban las citas sin sexo o sólo con besos. ¿En serio aquello era un tío? A veces me lo planteo.
Ya comprendo porqué los tíos mienten y te llevan a cenar y de paseo. Sólo esperan impacientes el final de la velada.
Con un folla-algo tiene que haber confianza y comunicación. Pero debes tener claro que además de hablar de sexo, sólo puedes tocar temas banales. No intentes profundizar más, porque quizás te acabes dando cuenta de que es un gilipollas.
Yo, ahora mismo, disfruto con uno de ellos. Creo que es el mejor tío que me he encontrado en la cama, pero sin duda, a veces pienso que el cerebro no le riega demasiado. Nunca me lo llevaría a tomar un café y a presentarle a mis amigas. Nunca le contaría un problema o preocupación que tuviera. No me apetece preguntarle qué tal está y qué tal su día. Ni saber dónde va ni con quién anda. Nuestras conversaciones se resumen en:
-¿Aburrida?
-¿Marchoso?
-Ni lo dudes...
-¿Te pasas por aqui?
-En 10 minutos voy.

O a veces, directamente me pregunta si me apetece un pinchito. Y si no tengo ganas, le digo que ese día tengo planes sin dar ningún tipo de explicaciones sobre qué planes son esos. Y yo, sigo con más frentes abiertos. Porque con otros, la conversación fluye y me río, aunque luego no sean tan buenos en la cama como éste.
Pero no nos egañemos, las tías somos unas arpías. Y si nos proponemos que no nos pillen y mantenemos las ideas en su sitio, podemos ir hasta a tres bandas si queremos.

Feliz semana a todos.Que hagáis mucho el amor y disculpad mi cambio de rumbo. Tanto estudio me hace pensar en sexo más de la cuenta. Y si no tengo al folla-algo disponible para practicarlo, tendré que desahogarme de alguna forma. Al final me vuelvo una golfa. Ya vereis.




lunes, 23 de mayo de 2011

Quiero



Hay veces que no encontramos lo que buscamos, pero tenemos la suerte de que sabemos lo que queremos. Hay veces que no queremos lo que tenemos. Hasta que lo perdemos. Pero el gran problema, la mayoría de las veces, es que por más que pensemos no sabemos ni qué queremos.

martes, 29 de marzo de 2011

La teoría del cambio


Recuerdo un capítulo de los Simpson en el que Marge alardeaba de cómo había conseguido cambiar a Homer en todos los años que llevaban de relación. Sin darse cuenta, por otro lado, que aquel intento de cambio había sido todo un fracaso.
Aparte de que el intento de cambio sea un fracaso o no, la mayoría de nosotras hemos intentado llevarlo a cabo en al menos una ocasión.
Intentamos que deje de fumar, que beba menos, que se vista de forma decente e intente combinar los colores de forma que no chirrien a la vista, que vaya al gimnasio o haga algo de deporte porque es sano, que estudie y aspire a algo más, que sean menos agresivos, que aprenda a leernos la mente... y así una lista que puede ser imposible terminar. A cada una se os vendrá algo a la cabeza. Segurísimo.

Creo que al menos, una vez, se intenta. Otra cosa es que intentes metamorfosear a más de un compañero. Si haces eso, es que no has aprendido amiga. Te la pegarás de nuevo.
Tengo ya una teoría sobre esto, que siempre expongo a aquella fémina que emprende un arriesgado intento de cambio hacia su pareja sentimental.

-Cariño, es muy fácil. Vas a gastar energías, y lo harás tontamente. Primero, no sabemos si todo tu esfuerzo dará resultado. Segundo, suponiendo que dé resultado, la siguiente que venga se lo va a encontrar todo hecho, y va a disfrutar lo que tú habrás trabajado con tanto sudor y lágrimas. Si es que le gusta el producto que has obtenido, y no quiere volver a cambiarlo.

Conclusión de todo esto: no malgastes tiempo ni fuerzas. O lo tomas como es o lo dejas.

Yo, suelo ser de las que tropieza una vez y se cae, como todos. Pero no suelo tropezar dos veces con la misma piedra. Aprendo rápido.
Yo me tropecé. Tenía a mi lado a alguien poco maduro en algunos aspectos de su vida, y me empeñé en que cambiara. Soy una persona muy centrada como para perder la cabeza al enamorarme y comenzar a descuidar algunos aspectos que considero importantes en mi vida. Así que en vez de dejar arrastrarme por él, lo arrastré yo a él. No sin esfuerzo, quebraderos de cabeza y demasiadas (para mi gusto) mañanas y tardes de discusiones.
Parecía otra persona. Cambió a mejor, al menos según su entorno. Se centró y, aparentemente, maduró. Hasta que se acabó. Y volvió a ser el mismo, el que quizás había sido siempre y había estado adormilado por un tiempo.
Tiempo y esfuerzo perdidos. En vano. Porque además, después vino otra. Otra que se lo encontró todo hecho, pero hecho a gusto de otra (que era yo). Así que ésta, a su vez, emplea actualmente esfuerzos en cambiarlo para que se adapte a sus preferencias en cuanto a lo que el amor se refiere. Quizás prefiriera que fuera algo cercano a lo que era antes de que yo aplicara mi influencia sobre él. Con lo cual, conseguiriamos un efecto nulo y un malgaste de energías por parte de ambas.
Así que... ¿Intentamos adaptar nuestra pareja y pulirla para que encaje en nuestro ideal?¿Cada pareja intenta cambiarnos?¿Con cada pareja acabamos siendo una persona ligeramente diferente?

¿Se trata realmente de un circulo vicioso?

lunes, 7 de febrero de 2011

Juventud (Segunda Parte)


Lo prometido es deuda. Así que os cuento lo que os prometí. ¿Por qué esta imagen de la juventud me empieza a fastidiar bastante?

Sabemos que la comida basura no es nada buena. Ya. Pero, nos da igual y una vez a la semana, normalmente los Viernes o los Lunes, solemos caer en alguna de esas tentaciones.

Allí estábamos nosotras: montadas en el coche, cinturones puestos y con los estómagos rugiendo, como de costumbre. Y allí estaba ese coche, parado en nuestro carril, haciendo no sé qué cosa el dichoso conductor. Un gran resalto, de esos que dicen que ya han prohibido, pero que ahí sigue bien plantado y destrozando bajos de coches

Y mi amiga, se puso echa una pequeña fierecilla, porque aquel hombre estaba en babia, como suele decirse. Lo adelantó pero intentando ver qué hacia que tan concentrado lo tenía mirando hacia abajo...
Al comenzar a adelantarlo no habia nadie por el paso de cebra, pero justo en ese momento comenzó a pasar una señora por el lado que no era visible para nosotras: donde estaba el coche parado.
La señora no miró y nosotras no la vimos. ¿Culpa de ambos? Por suerte ni la rozó, porque mi amiga, que gracias a Dios tiene unos grandes reflejos, pegó un frenazo en seco y tampoco íbamos rápido.
Mi amiga, lo único que pudo comenzar a decir era perdón una y otra vez. Se le bajó la tensión y le cambió la cara de color. Normal, ¿no?.

Pero la respuesta de la señora, desde mi punto de vista, no lo fue. No sé cómo reaccionaría si me sucediera eso, pero desde luego decirnos:

-¿Ya vais borrachos a las 9 de la noche? ¡Desde luego, sois todos unos asesinos en serie!

Y demás barbaridades por el estilo.

Y aquí es donde yo me pregunto, y eso...¿a qué viene?. Señora, ¿por tener veintipocos necesariamente tengo que ir borracha a las 9 de la noche?

Callejeros, Arena-mix, llamadas a la radio, noticias acerca de jóvenes a los que se les va la pinza... todo eso, al final, lo acabamos pagando los mismos. Nosotros, que no encajamos en ese perfil que pretenden dibujar de nosotros y en el que nos empujan a la fuerza.

martes, 1 de febrero de 2011

Juventud (Primera parte)

¿Que pasa con la juventud de hoy? No puedo hablar desde fuera, como sujeto a la que no le afecta el tema. No es que me sienta jóven, es que lo soy. Nada de jóven de mente ni patochadas varias, es que tan sólo tengo veintipocos.
Pues bien, yo creo que estamos viviendo una auténtica campaña de difamación. Y que pagamos justos por pecadores, como ha ocurrido siempre y seguirá sucediendo, por mucho que yo escriba y me deje los dedos en el teclado.

¿Cuánto daño hace Callejeros a nuestras vidas?¿ O esos videos de Youtube en los que muestran la nueva moda de hacer botellona por los ojos? Sí, sí. Tal y como leeis. Lo que se dice beber por los ojos, ponerte ciego literalmente, porque imagino que el alcohol en las retinas... algún estrago causará, ¿no?. Médicos y demás personal sanitario, o con conocimiento sobre el tema, pronunciense si andan por algún lado. Sáquenme de la duda existencial que tengo. ¿Cuánto tardas en quedarte literalmente ciego al beber por los ojos? Porque en cogerte el ciego tardas poquito, por eso de que el alcohol pasa directamente a la sangre, y ahí es dónde está el atractivo de esta nueva moda. ¿Y luego dicen que las nuevas generaciones están abocadas al fracaso? ¿Pero que me decís de esta innovación? ¿A quién se le habrá ocurrido? Imaginación tiene. Eso ni se duda. El problema está en qué enfocar la creatividad de los jóvenes. Demasiado tiempo libre.




Ahora, en época de exámenes, cuando no tengo más remedio que acostarme tarde para que me de tiempo a todo y mi única compañía es la radio, estoy oyendo auténticas barbaridades. Sólo en una noche de "Ponte a prueba", de Europa FM, he escuchado testimonios de jóvenes que con droga buscan deshinibirse, sin pensar en las consecuencias que todo ello acarrea. En una sociedad donde la información es la clave para todo y está accesible a cada uno de nosotros, ¿qué es lo que está ocurriendo? ¿será que nuestras necesidades sociales y de aceptación y estima, están muy por encima de nuestra seguridad y supervivencia? ¿los medios enfocan toda su atención en estos casos o es que realmente la mayor parte de la juventud actua así, y mi entorno es un universo pararelo a la realidad?¿o quizás cuando me doy la vuelta, mis conocidos también pican y consumen todo lo que pillan?

El Sábado tuve un exámen, así que me acosté temprano. Me despertó mi famoso vecino. Sí, ese del primero. Gritando su nombre bajo el portal y diciendo que era cocainómano. No estudia, no trabaja, no le piden explicaciones. Mucho tiempo libre. Va a ser que los tiros de todo este problema van por ahí.

En la siguiente entrada prometo desvelaros porqué esto comienza a tocarme las narices.



viernes, 3 de diciembre de 2010

Una pareja, ¿Un cerebro?


A veces esa pregunta me llega y, sinceramente, no termino de darle una respuesta.
Habrá parejas y parejas, quizás seas la excepción que confirma la regla, o quizás lo creas pero no lo seas.

Pasamos de pensar de forma independiente a pensar de forma condicionada por la otra persona. ¿Cuándo ocurre esto? ¿Cuánto tiempo podemos aguantar manteniendo nuestra independencia total en cuanto a principios y opiniones se refiere?

Veo parejas que, tras años, al final se influencian la una a la otra en mayor o menor medida. Alguien que no puede ver a mi novio, terminará por caerme mal o no tener mi confianza; y si mi pareja tiene algo en contra suyo es muy dificil no cambiar tu forma de actuar con esa persona. ¿Ningún amigo os dejó de hablar o cambió su actitud hacia vosotras por el simple hecho de que su actual pareja no os podía ni ver y os mataba con una sola mirada?


Quizás esto tenga un pase en los casos menos extremos, que los hay. Aunque son la minoría.

Otras veces me pregunto hasta qué punto los gustos de la pareja influyen en los nuestros.
Veo parejas que deciden su futuro en función de la otra persona. Quizás ese sea el caso más extremo que me he encontrado.

Mi novio estudia esto, así que he decidido que a mi también me gusta y quiero seguir el mismo camino.

O bien, conocí a mi novia en la facultad y no me separo de ella. Elegimos exactamente las mismas asignaturas y vamos a estudiar el mismo segundo ciclo en el mismo grupo, con las mismas asignaturas y elaborando los trabajos en grupo ella y yo.
Eso, evidentemente, no lo dicen con palabras. Pero sí con sus actos, que para mí, es lo que prima.

¿Cómo puede gustarte X si tu pareja es A y cambiar radicalmente si tu pareja es B y pasar a gustarte Y?

Explicarmelo porque no lo entiendo. Hasta qué punto enamorarte, es enamorarte de todo lo que esa persona hace, dice y piensa, hasta llegar a la situación de ser practicamente un clon, tener opiniones idénticas, querer pasar todo tu tiempo disponible con ella o él y desear un futuro exactamente idéntico.

Opiniones, por favor.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Juegos de mesa


Hay cierto juego de mesa que me da que pensar. Repetitivo, pero adictivo.
Quien juega una vez, repite. Repite y vuelve a repetir.
No olvidas nunca las reglas, es como montar en bicicleta. La mente las almacena con mucha facilidad. Pero, ¿por qué? Quizás siempre están ahí, en tu subconsciente, presentes cada día.

Puedes adelantar a otra ficha, y no sólo eso. Puedes mandarla al principio, y hacer que todo lo que ha andado no le sirva absolutamente de nada. Puedes comértela.
Pero encima, después de zampar sólo una ficha te cuentas 20 casillas. Te da un beneficio, una gran ventaja. Tentador. ¿Típico?
¿Y los puentes, barreras o como quieras llamarlos? Dos fichitas juntas e impiden el paso. Divertido, pero jodido para los que vienen detrás.

Y cuando vas a llegar a cumplir tu objetivo, te mandan a paseo otra vez. Te comen, comes, vuelves a comer, y el ciclo puede durar horas.

En cambio la oca te lo pone más facil. De oca a oca y tiro porque me toca. De puente a puente porque me lleva la corriente. Y puedes proclamarte vencedor en un sólo turno. Sin comer a nadie. A no ser que caigas en la posada, laberinto o en casilla de muerte y tengas que comenzar de cero. El propio tablero se encarga de poner trabas. Nadie te come, no tienes que comer a nadie.

Y se sitúan en dos caras de un mismo tablero. Pero, ¿que pasaría si juntaramos los dos juegos? Las trampas del tablero, que dependen del azar y una mano inocente con un dado. Más fichas por el camino, que pueden ponerte barreras, que pueden comerte una vez y otra vez incesablemente, que pueden obligarte a comenzar de cero. ¿Comiéndotelas al principio con remordimientos?, seguro que lo acabarás asumiendo como una costumbre sin plantearte nada.
Pero al final, siempre llegarás a la meta si no te has rendido antes.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿Deshijado?

"El que pierde a un padre se le llama huerfano, pero el dolor de perder a un hijo es tan desgarrador que ni siquiera existe palabra para describirlo"

Eso le escuché decir a una mujer cuando venía de vuelta a casa en el tren. Y me quedé pensando...es cierto. No sé si en otro idioma existirá esa palabra, pero en español no.
Aparece deshijado como persona privada de hijos, pero puede referirse a alguien quien buscando hijos no ha podido concebirlos, ¿no?.
No existe una definición en el diccionario de ninguna palabra que diga: madre o padre con hijos fallecidos.

Investigado levemente por la red, encontré que tampoco existe palabra para denominar a un padre que mata a un hijo, aunque si para un hijo que mata a un padre(parricidio) o un hermano que mata a otro fraticidio).

¿Son cosas tan contra natura que ni siquiera existen palabras para denominar estos acontecimientos? ¿Qué opinais?
Quiero que me ayudeis a aclararme un poco.



viernes, 8 de octubre de 2010

Lo importante en la convivencia


Uno...
Dos...
Tres...
Cuatro...
Cinco...
Seis...
Siete...
Ocho...
Nueve...
Diez...


Respira hondo y cuenta hasta ese bonito número. Es la primera regla que tienes que seguir para lograr una convivencia que pueda calificarse como tal. Y así está extraido de mi gran amiga la wiki:

La convivencia es una forma de vivir que debemos escoger desde muy jóvenes. Para la convivencia positiva es necesario el respeto, el amor, entre otros, debemos tolerar costumbres de otras personas.

': 'El ser humano, tiene dos necesidades sociales básicas: la necesidad de una relación íntima, estrecha con un padre o un cónyuge y la necesidad de sentirse parte de una comunidad cercana e interesada por él. Somos fundamentalmente animales grupales y nuestro bienestar es mucho mayor cuando nos encontramos en un ambiente armónico, en el cual vivimos en estrecha comunión.'

La investigación ha mostrado que cuando estamos solos estamos más predispuestos a sufrir accidentes, enfermedades mentales, suicidio y un amplio espectro de enfermedades. Para la supervivencia es indispensable la independencia y la autoconfianza, pero en el discurrir de nuestra vida no podemos prescindir del apoyo y de la compañía de los otros.

Como señalan ciertos exponentes del existencialismo no puede haber un "yo", sin un "tú". Esta interdependencia social es mucho más que un abstracto concepto filosófico, constituye una necesidad humana fundamental.

Es la condición de relacionarse con las demás personas a través de una comunicación permanente fundamentada en afecto y tolerancia que permite convivir y compartir en armonía en las diferentes situaciones de la vida.


Cada hogar es un propio mundo, como bien dice el propio anuncio tan conocido: "Bienvenido a la República independiente de tu casa".
Ciertamente, no todos los hogares son repúblicas. El patriarca antiguamente imponía su ley, mientras que la mujer manejaba los hilos entre las sombras. Hoy día, la familia pasa cada vez más a ser un resultado del consenso y del acuerdo.
Es en el día a día donde aprendemos los valores más importantes que marcarán cómo funcionará nuestro propio hogar. Porque irremediablemente aquello que aprendamos en casa, lo aplicaremos en el futuro, intentando corregir algunos matices.

La empatía es algo muy importante para una convivencia feliz. Debemos aprender no sólo de las palabras de otros, si no de sus actos y sus reacciones diarias. Acabamos desarrollando una intuición que nos dice cuándo es el mejor momento para hablar con esa persona de algo importante, cuándo debemos darle cariño o cuándo es preferible dejarle su espacio para evitar recibir malas contestaciones. Pero es algo duro de aprender y que nos lleva desde la infancia. Es ahora, a la edad de 21 años cuando he conseguido mantener una convivencia pacífica en casa. Sé cómo abordar un problema, cuándo callarme y ser fléxible en todo lo posible. Ya no hay motivos de peleas, porque las personas que conviven conmigo han aprendido cuáles son mis necesidades, mi carácter y tienen el radar activado en mis mejores y peores días. ¿Cómo saben no dirigirme la palabra cuándo he tenido un día de perros? ¿cómo descubren que estoy enamorandome? Me conocen, y según mi estado, han aprendido actuar en consonancia con él.

Posteriormente, puede darse la situación de tener que convivir con personas que no has elegido tampoco y no conoces de nada. Es el caso de personas que van a vivir a otra ciudad por cuestiones de trabajo o estudios y deciden compartir su espacio vital con otros por motivos económicos. Son los llamados compañeros de piso.
Es ahí donde cobra una especial importancia la tolerancia y el saber contar hasta diez, porque puedes tener suerte... o no. Las primeras impresiones engañan, todos lo sabemos... Pero es algo relativamente pasajero que puede aportarte grandes experiencias tanto si tuviste suerte y coincidiste con maravillosas personas como si diste con personas totalmente incompatibles contigo. ¿No crees?

Comenzar a vivir con tu pareja es otra historia. Es alguien a quien escogiste por voluntad y con conocimiento, alguien a quien quieres y por quien quizás puedes dar a tu brazo a torcer más que por otros. Es algo que creo que hay que probar antes del matrimonio (si está en tus planes) porque quizás resulte un fracaso absoluto. Recuerdo una conocida que se casó hace poco, y me decía que su convivencía sería genial. Ella no tenía la menor duda, había convivido con él algunos fines de semana. ¿Estamos locos? Durante una semana todo puede ser maravilloso, cuando estamos relajados. Cuando llegas de trabajar cansado, sin ganas de nada es dónde se ven los límites de cada uno. Meses hacen falta, incluso años pueden pasar para encontrar el equilibrio y adaptarse uno a otro.
Y si no funciona, siempre existe el divorcio. Así convives contigo mismo, que también tiene su dificultad aunque no lo creamos. Hay personas a las que les aterra la soledad. ¿Será que no se aceptan tal y como son? Estar solo, pensar y ser consciente de que la convivencia es necesaria, pero que al principio de la vida y al final eres un individuo independiente y que debe enfrentarse sólo a ello, da miedo a muchos.

Mil formas de convivencia, mil reglas diferentes y mil maneras de arreglar los desacuerdos. Cada uno puede adoptar los que quiera mientras todos estén de acuerdo. Lo básico son los principios. El respeto, la empatía y la tolerancia. Y nunca, nunca, nunca olvidar contar hasta diez.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Todo va a una velocidad de vértigo


Allí estaba ella, esperando en la cola del Burguer King sin saber ni siquiera cómo se llamaba aquel sitio lleno de gente en el que te servían la comida en 5 minutos.
Me preguntó qué juguete daban hoy, a lo que respondí:
-No lo sé señora. No pido el menú infatil desde hace años.
-Pero, ¿qué es lo que se pide aquí?- me preguntó preocupada, pero entre risas- Yo sólo sé que mis nietos querían un juguete que dicen que lo dan aquí. Mi marío quiere huevo con patatas, pero le he dicho que aquí no hay de eso.


En la cola se volvió loca. Se puso tras de mí directamente, y cuando se quedaban cajas vacías decía que la gente se le colaba.
-Pero señora, no se ponga detrás mía. Espere allí a ver cuál queda libre.
-¡Que lío chiquilla! Mira, yo le doy a los niños su hamburguesa y su coca cola y ya comemos nosotros en el bar de la esquina. Con lo bueno que está un plato de potaje, y me cobran aquí por un trozo de pan con un cacho de carne casi 7 euros, ¡Dios Santo!. Con lo poco que cobramos los jubilaos.

Qué gran distancia hay entre su generación y la mía. Algunos han aprendido a regañadientes a manejar el móvil, como mi abuela, que cada dos por tres pregunta cómo mirar quién le ha llamado o cómo se bloquea. Otros incluso se han hecho una cuenta de correo electrónico, como mi otra abuela, que no para de mandar cadenas de mensajes. ¡Cada día me encuentro 4 al menos! Le digo que los veo todos, pero lo cierto es que cuando veo su nombre los borro directamente. No tengo tiempo para parar a leer todo eso y ponerme a ver los power point que me envía. Me pregunta que es eso que le llega para unirse al facebook (pronunciado tal y como se escribe).

Mi madre no entiende mi música. No sabe cómo puedo oir música en inglés si no se entiende nada. No llega a creerse del todo que entiendo las letras, a rasgos generales las más complicadas. Dice que la música de su época era mejor. Tampoco le hacen gracia las chucherias de hoy en día, como ella dice. Han cambiado los precios, si antes con nada podías comprar media tienda y no había tantas cosas raras, el regaliz de toda la vida y ale, marchando.

Mi madre no sabe ni encender el ordenador, y ni quiere. ¿Y si me voy al extranjero cómo hablamos si no sabes manejar el skype? Ya aprenderé, me dice ( y yo tendré que tomar cuatro tilas para poder enseñarte en dos días, porque lo dejarás para el último momento).

Todo avanza de forma rápida. Mi ordenador no tiene ni 6 años y ya está viejo. Mi móvil no es táctil y ni quiero, me vuelvo loca si no tiene botones, no sé escribir mensajes con un lápiz.
Me costó la vida comprender cómo funcionada twitter y saber para qué leches servía; y aprender a manejar spotify con todos sus trucos me costó lo suyo, eso sí, no lo cambio ni por todo el oro del mundo.
Me peleo con el Ipod cada vez que quiero piratearlo, aunque si me lo cargo me da lo mismo, porque me lo encontré en la calle... era de un chino ( y lo sé porque estaba en chino, y tarde horas en cambiarle el idioma). Sí, sé que soy mala. Pero al chino lo había visto hacía media hora en el banco sentado con el cacharro en cuestión, y no hubiera sido capaz de decir de qué chino era. Para mí son todos iguales, quizás la generacion que me siga aprenda a diferenciarlos al convivir con ellos, pero yo soy incapaz. Tengo tres Ipod diferentes, desde el mini que es en blanco y negro hasta llegar al Ipod touch. Me da pena deshacerme de ellos, según mi madre cuando pasen algunos años serán reliquias para coleccionistas. ¿Pero qué hago con ellos? ¿Acumulo Ipods, móviles y portátiles?

Quiero comprarme un lector de libros electrónicos pero no sé cual. Los veo todos iguales. Yo sólo sé que no quiero acumular más libros en casa porque en el cuarto entra un número muy limitado de ellos.
Y ahí voy, luchando con las tecnologías e intentando no quedarme atrás. ¿Acabaré por perderme y no lograr entender cómo funcionan la mitad de los chirimbolos nuevos que salen? ¿Repudriaré la música que oyen mis hijos o conseguiré no quedarme anticuada y que mis oidos se adapten a los futuros nuevos sonidos?

Todo va a una velocidad de vértigo.


sábado, 18 de septiembre de 2010

Incomodidad crónica


Érase una vez una joven que estaba cansada sobre las 4 de la mañana. No tenía más ganas de continuar de cachondeo en la feria. Pero era una cagona. Bueno, lo sigue siendo.
Y si juntamos lo cagona que era con su poca disponibilidad de fondos tras gastarse sus ahorros en su viaje de fin de carrera que había sido apoteósico, caereis en la cuenta de que:
a) Le daba miedo montarse en taxi sola a aquellas horas intempestivas con tanto cafre suelto, y no disponía de dinero para pagarlo.
b) Mucho menos se iba a ir sola en bus, porque aunque era económico, iría acojonada todo el camino.


Así que la solución era la siguiente: esperar que algún amigo quisiera recogerse para ir juntos en el autobús.

Pero los amigos que decidieron volver a casa eran una pareja, y ya sabemos mi consabido problema con las parejas. Mentira, no lo sabeis porque nunca he hablado de ello.
Realmente, mi problema con las parejas viene a raíz de esa noche. O más bien, con esta pareja específica.
No me gusta salir a cenar con una pareja, ni ir a tomar algo. Me siento como un mueble. Es inevitable, pero imagino que es algo medianamente normal. A nadie le gusta ir a pasar un fin de semana a la playa con una amiga y su pareja, ¿no?. Ya sé que quizás estoy chapada a la antigua, pero que vamos a hacerle.

Ir con una pareja en un viaje en coche, quedarme sola con ellos en un momento puntual carece de importancia para mí. Pero con ellos me dí cuenta que era imposible.

Son apasionados, cariñosos y desmedidos. Sumándole a eso mi tristeza crónica que me da en determinados momentos del mes en los que necesito tener alguien al lado para achucharle y mi falta de sueño, estaba bastante sensible y susceptible.

Imaginadme, yo en un rincon del autobús, echada en la ventana, muerta de frío y con sueño; y cuando voy a hablar con ellos para hacer más ameno el viaje, porque si no iba a quedarme sopa allí mismo y de pie, estaban dándose el lote. En mis narices.
Cara a cara se profesaban arrumacos, risas y muestras de cariño. Y yo al lado era como un cero a la izquierda.
"¿Qué hago aquí? Me siento estúpida, sola y cansada. Si siguiera con él hubieramos vuelto juntos y posiblemente me hubiera quedado dormida en su hombro, hasta que me despertase con un beso al llegar a mi parada y me acompañara hasta casa".
Pensamientos de ese estilo fueron los que correteaban por mi cabeza, de un lado a otro, sin parar.

Me bajé sola de la parada, porque ella se quedó dormida en su hombro. Baje de autobús y vestida con el traje de flamenca eché a andar lo más rápido que me lo permitía. Y sola, cagada de miedo, llegué a casa. Dando gracias porque todo aquello hubiera terminado.

Al día siguiente me tocó hacer el mismo viaje de ida y vuelta con otra pareja, pero sin lugar a dudas estuve cómoda.

Así que suelo decirle a ella que estoy incómoda entre parejas, cuando sólo mi incomodidad los concierne a ellos dos. ¿Cómo culparlos de ser cariñosos y apasionados? ¿Cómo decirle a mi amiga que sólo me incomoda ella y su pareja?.
Ella quiere arreglar mi problema, bromea con todo ello. Aunque sé que hay un trasfondo de resentimiento. ¿Cómo obligarme si mi subconsciente hace que me separe de ellos en cuanto empiezan a besarse?

Esto me hace plantearme dudas, ¿qué considerais aceptable en público a una pareja?.
Yo personalmente, pasados los 16-17 años y la euforía del primer amor, considero que una pareja debe dejar ciertos cariños para la intimidad. Ver a dos personas de 25 años dándose el lote en un banco, me impacta. El resto de amigos en pareja, incluso yo cuando la he tenido, nos hemos profesado cariño, pero como vulgarmente se dice no me como la boca con nadie en público ni me sobeteo más de lo debido. Mis principios e ideas vienen de mi madre y de mi familia, aún sin ser religiosos lo consideramos una forma de mostrar respeto. Posiblemente, si investigais un poco, mi opinión sea más bien parecida a la de vuestras madres que a la de vosotros.¿ O me equivoco?¿Qué pensais de todo esto?




jueves, 2 de septiembre de 2010

Srta. Exigente


Hola. Me llaman la exigente. Es la nueva moda para mis amigas.

Y dirás, ¿exigente? Pues sí, y te cuento el porqué de la nueva característica que han sumado a la lista de mis rasgos de personalidad.

En cuanto a hombres, me comentan que pido demasiado; aunque yo no estoy de acuerdo.

Pimera exigencia: si has tenido algo bueno en tu vida es lógico que busques algo que lo iguale o que lo supere. Sí, estuve con alguien a quien a día de hoy considero bastante... ¿cortito de mente? Aunque no sé si eso de cortito se queda corto.
Pero se trataba de un ser humano con sus fallos y sus virtudes, y éstas segundas pesaban en aquel momento más que los primeros.
Segunda exigencia: debe ser alguien que te permita hablar de tí al menos un minuto por cita, y que finja interés como mínimo. Aunque si el interés es fingido y te percatas, depende lo que quieras puedes seguirle el royo o a otra cosa mariposa.
Tercera exigencia: debe ser flexible y admitir opiniones diferentes a la propia. No pretender que creas y te convenzas de que su verdad es la única y absoluta, y que todo lo demás está de más o son ideas absurdas.
Cuarta exigencia: no debe repetirte veinte mil veces al día que tengas cuidado y no te enamores de él. Porque él no quiere eso, y hasta ahí de acuerdo. Pero nunca sabes lo que puede ocurrir y odio que me pongan barreras. Y que nunca, nunca comente en tono despectivo que cuando hay pim pam pum, se les va a todas la cabeza y tiene que dejarlas. Pero él es todo un caballero.
Quinta exigencia y por ello no la menos importante: debe ser aseado. Y con aseado no me refiero a ducharse dos o tres veces por semana o cuando entrena. Porque aunque no sude y su olor corporal le encante, si sudas y más si haces deporte debes ducharte; y aunque no sudes y no hagas deporte duchate de todas formas.
Pero peor que eso, no es que te des cuenta de que no se ducha, sino que él mismo lo confirme y alegue que:
Primera de las razones: no suda.
Segunda y más importante: le da corage tener que secarse y vestirse luego.

"Pero cariño, si tanto te importa, cuando quede contigo, me ducho."


Luego me llaman exigente, pero a ver... ¿cómo voy a tener algo con cada garrulo que se me acerque? El problema es cuando sabes lo que quieres y no lo encuentras por ningún lado. Por eso he dejado de buscarlo. Pero porque deje de buscar...no. Me niego a conformarme con especímenes como ese.

viernes, 6 de agosto de 2010

La mamífera de la que todas hablan


Zorras, pendejas, sueltas, lagartas... así podríamos llegar a rellenar líneas con sinónimos.
zorra.

(Del port. zorro, holgazán, y este der. de zorrar, arrastrar; cf. prov. mandra, zorra, propiamente, 'mandria, holgazán').

1. f. Mamífero cánido de menos de un metro de longitud, incluida la cola, de hocico alargado y orejas empinadas, pelaje de color pardo rojizo y muy espeso, especialmente en la cola, de punta blanca. Es de costumbres crepusculares y nocturnas; abunda en España y caza con gran astucia toda clase de animales, incluso de corral.

2. f. Hembra de esta especie.

3. f. Carro bajo y fuerte para transportar pesos grandes.

4. f. prostituta.

5. f. coloq. Persona astuta y solapada.

6. f. coloq. borrachera (‖ efecto de emborracharse).

7. f. Ec. ojeriza.

8. f. Ur. Remolque de carga con cuatro ruedas de goma o más.


La acepción que nos ocupa es más bien la quinta, con algunos toques de la cuarta.
Y es que cuando nuestras hormonas nos dicen que queremos algo, vamos a por ello, en especial cuando es propiedad de otro. Pero, ¿hasta dónde podemos llegar con nuestro instinto?¿Realmente somos propietarios de algo?¿Tenemos derecho a poseer la vida de alguien?

Y Las protagonistas siempre son mujeres, ¿por qué se habla de zorras y no de zorros?
Puede que tu rol sea el de zorra y no lo sepas. Puede que tú no lo consideres, pero quizás otra pequeña mamífera sí lo vea de esa forma.
Generalmente nos echamos tierra unas a las otras, quedando principitos impunes por el mundo. ¿O son realmente ranas?

El otro día me asaltaron estas dudas cuando intercepté la mirada envenenada de una fémina mientras saludaba a un gran amigo. Su nueva chica, o ¿su nueva víbora? Quien lo conozca sabe que bajo ningún concepto me merecía esa mirada. Él es el peligroso. Yo, en todo caso, la victima. Su novia, la ingenua.

Miramos con malos ojos a la depredadora que se acerca, ¿por qué sufrimos sin necesidad?Es muy conocido el dicho que dice: si amas a alguién, déjalo libre. Si vuelve es que siempre fué tuyo, sino es que nunca lo fué.
¿Culpar a otra persona es lo más sencillo y lo menos doloroso? Eso es lo que me dice mi experiencia.


-Pero ella no está comprometida- le decía a una amiga.

-¿Y qué? Igualmente es una zorra.- Contestó.


Ver la realidad duele, y la realidad era que la zorra no estaba comprometida (al menos en este hipotético caso) y el principito sí. ¿Por qué nos ofuscamos?

¿Existen los zorros? Sí, pero no reciben el nombre de este bello animal. Me ahorro las denominaciones que reciben. No iban a ser ellos menos. Pero esta variante, posiblemente termine en que el principito le rompa la cara al que se metió donde no debía. Y puede que después, te dé una patada en el culo y te mande por donde viniste. Eso sí, soltando pestes de ti y alimentando tu fama de zorra.

X o Y, terminarás siendo la zorra. Por algo zorra es femenino.

La pregunta es, si supieras que tiene pareja, ¿seguirías adelante? Es una tentación de muchos no negar la existencia de alguien ni nombrar a ese alguien. Es un fantasma que vuela alrededor hasta que, quizás, al lanzarte se aparezca de alguna forma.

Puede que quizás sólo te hayas fijado en alguien, surja química, pero un día recibas un mensaje escrito curiosamente por una mujer, amenazándote y diciéndote bellas palabras. O que cuando te decidas a lanzarte, porque no termina de dar el paso, te diga: lo siento, pero tengo novia. ¿Ahora me lo dices? Quizás ese fue mi caso.

Tengo gran experiencia rompiendo parejas, ¿soy por eso una zorra? Prefiero no culparme, yo sólo me fijé en alguien a quien creía libre. O al menos, lo parecía.

Sí, hay zorras, y hay mujeres que se enamoran de príncipes que ya tienen princesa.
Pero si él te la juega, amiga, no le tires todas las piedras a ella. Sólo hay una persona que vulneró tu confianza, una persona que estaba comprometida contigo.
Esa es mi opinión de estas mamíferas que pueden ser camaleonicas. Y tú, ¿qué opinas?


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