martes, 12 de abril de 2011

Impotencia (amorosa) masculina




¿Os acordais de mi reciente y aparentemente eterna pregunta?,¿por qué no quería acostarse conmigo?

Pues la respuesta es bien simple, cotillas.

Tras acostarse con alguna tía, acto seguido, se volvía un pasota y perdía el interés por completo en ella. En cuanto me lo contó me recordó a ese capítulo de Sexo en Nueva York en el que Carrie acude a una psicoanalista y allí comienza un tórrido romance con otro paciente. Os dejo por aquí el enlace para el que quiera ver cómo termina la cosa.

La mía no termina de forma tan rápida, pero desde luego que termina. A este fenómeno lo he denominado impotencia (amorosa) masculina.

También hay que recalcar que nosotras, en nuestra gran mayoría, padecemos el denominado enamoramiento platónico (postcoital) femenino. Algunas aprenden a superarlo y lo dejan atrás, aprendiendo a no imaginarse un mundo lleno de detalles, (com)penetración perfecta y viendo una pareja ideal en aquella persona que apenas conocen.
Y digo esto porque soy de la opinión de que jamás podrás conocer a alguien perfectamente. Las personas cambian de gustos, opiniones y comportamientos. No hay nadie bueno o malo, capaz o incapaz de hacer algo. Todo depende. Los límites existen hasta que los sobrepasamos. Nunca podrás estar seguro de conectar con alguien y conservar la relación (sea del tipo que sea) por el resto de tu vida, porque quizás, la semana que viene, consideres que está comenzando a comportarse como un capullo, o bien esa persona considere eso mismo de tí.

¿Cuál es el detonante de su repentina pérdida de interés? Hombres, si andais por ahí... ¿podéis ayudarme un poco? Me encuentro perdida y desorientada. Quiero conocer algo más acerca de este síndrome.


No es que sienta miedo repentino a pegársela contra el suelo, como puede sucedernos a nosotras. Es que de repente, toda esa ilusión y esas ganas, desaparecen. Así, sin más. Como por arte de magia.
Algo hace que prenda la chispa, y en cuestión de minutos cambia su actitud por completo. Y ya nunca vuelve a ser el mismo. No puedes hacer nada para cambiarlo.
Él se volverá incapaz de sentir algo más por tí, tú no podrás evitar seguir enamorandote cada día más de él. Se ha descubierto a un impotente amoroso, y tú has resultado ser una enamoradiza platónica compulsiva.







martes, 5 de abril de 2011

Cartas para Claudia


Aníbal Sabatini decía que la plenitud (o felicidad o nuestro más deseado objetivo) está dentro de una habitación frente a nosotros. Sabemos que sólo tenemos que abrir la puerta y ya está. Entonces, nos acercamos, giramos el picaporte (pues sabemos que no hay cerraduras) y empujamos. En un primer momento, la puerta no se abre. Debe estar trabada, pensamos, y empujamos más fuerte. No hay caso. Aumentamos el esfuerzo, sin éxito. Llamamos a nuestros amigos, familiares y terapeutas para que nos ayuden a empujar. Lo hacen. Pero la puerta no cede. Nunca nos detenemos. Nunca dejamos de empujar en nuestra vida. Y empujando, empujando, nunca nos damos cuenta.
Nunca nos damos cuenta que no se trata de empujar, sino de acercar con suavidad la puerta hacia nosotros.

Jorge Bucay


martes, 29 de marzo de 2011

La teoría del cambio


Recuerdo un capítulo de los Simpson en el que Marge alardeaba de cómo había conseguido cambiar a Homer en todos los años que llevaban de relación. Sin darse cuenta, por otro lado, que aquel intento de cambio había sido todo un fracaso.
Aparte de que el intento de cambio sea un fracaso o no, la mayoría de nosotras hemos intentado llevarlo a cabo en al menos una ocasión.
Intentamos que deje de fumar, que beba menos, que se vista de forma decente e intente combinar los colores de forma que no chirrien a la vista, que vaya al gimnasio o haga algo de deporte porque es sano, que estudie y aspire a algo más, que sean menos agresivos, que aprenda a leernos la mente... y así una lista que puede ser imposible terminar. A cada una se os vendrá algo a la cabeza. Segurísimo.

Creo que al menos, una vez, se intenta. Otra cosa es que intentes metamorfosear a más de un compañero. Si haces eso, es que no has aprendido amiga. Te la pegarás de nuevo.
Tengo ya una teoría sobre esto, que siempre expongo a aquella fémina que emprende un arriesgado intento de cambio hacia su pareja sentimental.

-Cariño, es muy fácil. Vas a gastar energías, y lo harás tontamente. Primero, no sabemos si todo tu esfuerzo dará resultado. Segundo, suponiendo que dé resultado, la siguiente que venga se lo va a encontrar todo hecho, y va a disfrutar lo que tú habrás trabajado con tanto sudor y lágrimas. Si es que le gusta el producto que has obtenido, y no quiere volver a cambiarlo.

Conclusión de todo esto: no malgastes tiempo ni fuerzas. O lo tomas como es o lo dejas.

Yo, suelo ser de las que tropieza una vez y se cae, como todos. Pero no suelo tropezar dos veces con la misma piedra. Aprendo rápido.
Yo me tropecé. Tenía a mi lado a alguien poco maduro en algunos aspectos de su vida, y me empeñé en que cambiara. Soy una persona muy centrada como para perder la cabeza al enamorarme y comenzar a descuidar algunos aspectos que considero importantes en mi vida. Así que en vez de dejar arrastrarme por él, lo arrastré yo a él. No sin esfuerzo, quebraderos de cabeza y demasiadas (para mi gusto) mañanas y tardes de discusiones.
Parecía otra persona. Cambió a mejor, al menos según su entorno. Se centró y, aparentemente, maduró. Hasta que se acabó. Y volvió a ser el mismo, el que quizás había sido siempre y había estado adormilado por un tiempo.
Tiempo y esfuerzo perdidos. En vano. Porque además, después vino otra. Otra que se lo encontró todo hecho, pero hecho a gusto de otra (que era yo). Así que ésta, a su vez, emplea actualmente esfuerzos en cambiarlo para que se adapte a sus preferencias en cuanto a lo que el amor se refiere. Quizás prefiriera que fuera algo cercano a lo que era antes de que yo aplicara mi influencia sobre él. Con lo cual, conseguiriamos un efecto nulo y un malgaste de energías por parte de ambas.
Así que... ¿Intentamos adaptar nuestra pareja y pulirla para que encaje en nuestro ideal?¿Cada pareja intenta cambiarnos?¿Con cada pareja acabamos siendo una persona ligeramente diferente?

¿Se trata realmente de un circulo vicioso?

lunes, 21 de marzo de 2011

Dependencia


Tengo un pequeño problema. Quizás es un problema de mi generación completa, pero no puedo generalizar. Yo hablaré del mío.

Es un problema de dependencia.
La idea de que alguien dependa de mí...me agobia irremediablemente. Y el problema podría terminar ahí, pero es egoísta que yo pueda depender de alguien sin que aparezca ningún síntoma extraño y cuando la idea de que alguien dependa de mí se cruza en el camino, me lleno de sarpullido. No puedo evitarlo.

Que no tengo instinto maternal es un hecho comprobado por numerosas personas a mi alrededor. No me llevo bien con los críos, puedo contar con los dedos de una mano con los que simpatizo y que aguanto más de una hora seguida. No soporto cuando comienzan a gritar o a llorar sin motivo aparente, porque están cansados y tienen sueño. Juego con ellos, pero les temo que le cojan el truco a algún juego y ya no me dejen tranquila en toda la tarde y me hagan seguir jugando toda la tarde. Esa idea de vivir por y para otra persona me aterra. ¿Saldrá en algún momento el instinto maternal?¿Tiene que salir de forma obligatoria porque soy mujer?¿Si no saliera sería un bicho raro a los ojos de las demás féminas?


lunes, 7 de marzo de 2011

Colaboradora en Intersexciones


No es un misterio que me gusta escribir. Tampoco es un secreto que la inspiración me viene en momentos de crisis, como a muchos.

Pero es algo que me hace ilusión. Una vía de escape.

Da igual si me leen dos personas que ochenta, seguiré escribiendo lo mismo.

Pero si es cierto que me hace mucha ilusión poder participar en algún otro blog, donde mi opinión pueda ser algo más escuchada y dónde haya gente que comparta sus opiniones, discuta conmigo o me mande al cuerno directamente. Imagino que todo el que pasa por aquí y se queda, es porque de alguna forma simpatiza conmigo.
Por eso, os pediría que me votaráis en el concurso de Intersexciones. Por allí pasa tanta gente diferente, con tan radicales y distintos puntos de vista, que...me gustaría que me leyeran y, como ya he dicho, pudieran criticarme. Criticas constructivas, ojo. No soy masoquista ni nada por el estilo.
Así que os animo, y os doy las gracias de antemano a todos.
PD: En la columna de la derecha teneis dónde votar. Estarán abiertas durante 15 días y podeis emitir un voto por día.

Un beso
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