viernes, 21 de mayo de 2010


Ninguna relación humana contempla la posibilidad de que uno se halle en posesión de otro. En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos pudo encontrar por sí sola.

[Perdona si te llamo amor]

miércoles, 12 de mayo de 2010

Locura




- ¿Crees que he perdido la cabeza?
- Si, estas loca, desquiciada, has perdido la cabeza, ¿pero te digo algo?, las mejores personas lo están.


[Alice in Wonderland]

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿No sabes nada de mí o es que no quieres saberlo?




"¡Estás perdida!" es una frase que sale de bocas ajenas con cierta asiduidad cuando te encuentras con alguien del que ya ni siquiera recordabas su cara (de no ser por las queridas redes sociales, siempre chivatas de todo por desgracia de algunos y entretenimiento de otros).

¿Quién de los dos está perdido? ¿Por qué no un simple: hola, cómo te va?

"A ver si un día de estos..."

a) tomamos un café y charlamos de nuestras cosas.
b) quedamos y echamos unas risas, como en los viejos tiempos.
c) organizamos algo todos juntos para volver a reunirnos.

E irremediablemente pienso: " Si, cuando las ranas crien pelo y los sapos vuelen", pero respondo: ¡Cuando quieras me llamas y saco un hueco!

Porque sí. Yo sacaría un hueco. Pero no pienso llamarte y sé que tú no me llamarás.
Así que cuando nos volvamos a encontrar, en vez de un simple " hola, ¿cómo te va?" volveremos a la exclamación de la primera linea. Y vuelta a empezar.

domingo, 2 de mayo de 2010

Mi mama me mima



Esa frase de la derecha es mentira. Ella nunca me atiborró de historias de amor ideal, pero le encantaban las películas de Disney. Le encantan, mejor dicho. Y yo las veía, una y otra vez, y a ella le encantaba llevarme al cine a ver las nuevas películas de princesitas que aparecían. Sus películas favoritas, se convirtieron en las mias: La Bella y la Bestia, Aladdin. Y las peliculas que odia, se han convertido en las que tampoco puedo ver: Bambi, Alicia en el País de las Maravillas...

Su color favorito, se convirtió en mi color favorito. Es más, el amarillo ha llegado a darme buena suerte, a pesar de las supersticiones.

Pero nunca me vendió ideales, siempre quiso hacerme una mujer independiente y que estudiara. Siempre ha querido que llegue muy lejos, más de lo que ella ha podido llegar. No depender de ninguna persona, no tener que rendir cuentas a nadie, como ella ha tenido que hacer tantísimos años.

Porque somos polos opuestos en muchísimos aspectos. Me saca de mis casillas, yo la saco de las suyas. Pero cuando no está, extraño pelearme con ella.
La necesito en mi vida, aunque mi lema siempre ha sido que nadie es imprescindible. Ni siquiera tu madre.
Siempre seré la niña de mamá, como en su tiempo lo fuí de papá. Se queja de que dependo de ella en muchísimos aspectos aún, pero ella no me deja volar. Hay veces que me cuída como si aún tuviera cinco años, y entonces me enfado, pero nunca deja de hacerlo. Pero hay otras en las que me trata como si tuviera treinta, se fia de mi y jamás cuestiona con quién voy o con quién vengo, a qué hora salgo y a qué hora llego.
Me destapa la cama cuando por las noches llego tarde y en invierno me pone la calefacción, para que al llegar me encuentre la habitación caliente. Pero me da libertad, confía en mí y cuando me voy de viaje se despide de mi diciendome que use preservativos. Esa es ella.
La conozco, me conoce y jamás la cambiaría por otra, aunque nunca se lo haga saber. Le adoro.

viernes, 30 de abril de 2010

Mil recaídas (II)



"Vale, sí. He de confesar una cosa. Si me hubiera tratado bien, me hubiera enamorado hasta las trancas de él. Y siempre le he tenido como una prioridad, mientras él me valoraba como una opción. Todos teníais razón, pero no pude admitirlo en su momento. Ahora espero que esto me ayude a cerrar el telón y continuar con otro acto. Quiero un tiempo sin saber nada de él, para dejar que esto se enfríe del todo."

Pero, ¿dónde quedó ese tiempo? Hay un plato en la mesa, pero no tienes hambre y lo dejas. En cuanto ves que comienza a terminarse, decides que quieres algo para tí; aunque sigues sin hambre. Y pides incesablemente que te den un poco, aunque luego escondes lo que te dan bajo el mantel. Ni comes, ni quieres que se lo coman. Prefieres tenerlo ahí, por si acaso en algún otro momento tú tienes hambre.

Y ella sigue hablando de él, poniendo ejemplos en los que aparece y mencionándolo en cuanto tiene oportunidad. Pero al menos ha dado un nuevo paso gracias al cual no ha vuelto a recaer, y él parece que lleva un tiempo sin esconder comida, dejando un poco para los que vienen detrás. Algo es algo. Poco a poco.
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